Madrid Centro 28013 – 1

Restaurante EL INGENIO

Calle Leganitos 10

27/12/2019

Huyendo de las aglomeraciones y de las grandes cadenas, una noche por el centro de Madrid se nos antojaba que para cenar tranquilamente tendríamos que coger el coche y salir de la almendra central, curioso nombre se han inventado para sacar los coches del centro de Madrid. Hipocresía de lo que ahora llaman evitar la contaminación, claro que un Porsche cayenne híbrido con sus 300 caballos y un consumo de 15,9 litros en ciudad contamina menos que mi Seat Toledo cuyo consumo es de 5 litros por eso el tiene etiqueta ecológica y yo no, pero a lo que vamos.

Curioso y agradable encontrar un restaurante de tradición familiar, donde aún por Navidad se escuchan villancicos y se respira ambiente de paz. El local no es muy grande y resulta acogedor, que digo, muy acogedor.

En su carta podemos encontrar carnes, pescados, ensaladas, y raciones para picar, en resumen, un poco de todo.

Local que debe venir desde los años 60 inspirado en D. Miguel de Cervantes, y que como he dicho antes, respira esa paz que te hace disfrutar de una buena comida.

La cena fue a base de picoteo con Cabrales a la sidra, que aún de suave sabor, era de gusto agradable. Seguimos con unos espárragos a la plancha con virutas de queso manchego, y continuamos con unos huevos rotos con jamón serrano y base de patatas. Como colofón unas gambas al ajillo con cayena de fondo.

Si bien la carta de vinos se queda escasa, su selección de caldos es más que suficiente y muy bien escogida para acompañar una buena cena. Nosotros nos decantamos por un Blume Blanco verdejo con su correspondiente cubitera.

Con el regusto en la boca del buen vino y las gambas con su cayena decidimos no tomar postre por lo que otro día tendremos que volver para poder comentaros que tal estos.

Si queréis huir de la invasión de las grandes cadenas de alimentación, de las pizzas hamburguesas y los bares de fritangas, es de agradecer que en pleno centro de Madrid todavía existan lugares como este con platos tradicionales y el trato amable y hogareño para alimentar el estomago y dar un respiro a las piernas en estos días que la ciudad se nos viene encima y las aglomeraciones por el centro terminan socavando nuestra paciencia.

Como siempre os dejo la última foto.