MALDITA PANDEMIA

Primero mi primo Ángel, y ahora Ricardo y otras tantas miles de personas que aún siendo desconocidos tienen nombre y apellidos como también tienen seres que les han llorado y les recuerdan hoy en día, como las miles de personas que aún quedan por morir, y a pesar de todo la raza humana sigue empeñada en aniquilarse por si sola, solo vemos cifras de fallecidos, solo nos acordamos de la gravedad de esto cuando nos toca de cerca y solo reflexionamos cuando ya es tarde.

Somos egoístas, quién esté libre de esto que tire la primera piedra.

Realmente empiezo a pensar que nos merecemos nuestra extinción. Solo miramos a nuestro alrededor para rodearnos de comodidades y me parece lícito, pero cuando olvidamos que todo lo que se ha conseguido a lo largo de nuestra corta existencia siempre ha sido arrimado el hombro todos y hemos olvidado nuestro interés personal, cuando olvidamos esto llego a la misma conclusión. Merecemos extinguirnos.

Veo lícito como cualquier especie que defendamos primeramente a los más cercanos, a los que consideramos «los nuestros», es ley de vida, pero no defender nuestra especie, nos hace malvados, ruines he incluso miserables.

Como leía recientemente cuando le preguntaban a una persona que cuantos les parecían como aceptables los fallecidos por salvar la economía, por salvar cosas que nos puedan parecer importantes, y respondía que cien o doscientos, pero cuando le informaban de que esos cien o doscientos, serían todos sus seres queridos, esa cantidad ya no le parecía aceptable, incluso una muerte le parecía mucho.

Debido a mi trabajo desde mi humilde posición veo cada día como acuden las personas mostrando aptitudes verdaderamente demenciales, tener que morderme la lengua para no decir lo que pienso me cuesta mucho, egoísmos que cuestan vidas, comportamientos que son de auténticos asesinos, y si de asesinos porque con su aptitud matan a personas, y no pueden decir que no son conscientes, hoy en día la información llega a todos y ampararse en el desconocimiento no es una excusa.

Seguramente tenga razón y merezcamos extinguirnos. ojala estuviese equivocado, desearía ser yo el loco que aún viendo todo esto no estuviera en lo cierto.

Como yo, una insignificante persona pude en febrero de 2020 verlo venir, como la gente sigue aborregada creyendo en lo que dicen nuestros «lideres». A ver si va a ser cierto que en el metro doscientas personas no se contagian, y en tu casa siete personas si, o que el virus actúe en algunas comunidades de 11 de la noche a 6 de la mañana y en otras a partir de las 12 de la noche, o que el virus si no sales de una zona se deja de contagiar.

Solo los borregos se creen esto. Hasta con la muerte entran en el juego nuestros dirigentes.

Como comentaba con M.Pilar Ricardo nos enseño a vivir, pero también nos enseño algo muy importante y es a morir.

Siempre estaréis en mi memoria

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