Medina del Campo (Valladolid) Castilla y Leon

Restaurante CONTINENTAL

Plaza Mayor 22 – 47400 Medina del Campo

30/11/2019

Paseando por Medina del Campo, nos encontramos frente a un escaparate. Panadería pastelería C. Martín muy cerquita de la plaza mirando los bollos, nata, crema, más nata, y más crema. Por supuesto pasamos y pecamos. A partir de aquí nuestros estómagos tomaron el control de la situación, nos vimos preguntando al dependiente donde saciar nuestro apetito, tras las indicaciones de varios sitios recomendables, nos decantamos por el Continental.

Pocas veces se conjugan distintas variantes para tener una comida de esas que te cuesta olvidar.

El restaurante, haciendo honor a su nombre, tiene ese toque de añoranza a un tiempo glorioso. La limpieza es exquisita y sus mesas son cómodas y con nada de apreturas.

La atención excelente, rápidos en servir, atentos a la mesa pero sin incomodar lo que consigue que disfrutes de la comida como si estuvieses solo y las viandas aparecieran por arte de magia.

Tuvimos la suerte de llegar pronto por lo que conseguimos mesa sin reservar, cosa que debe ser extraña según oímos, ya que al restaurante merece la pena volver unas cuantas veces más.

Dispone de carta y menú, optando nosotros por esta última opción. Sábado y 20 euros por persona bebidas y postre incluido

Pedimos de primero revuelto de morcilla, suave y con un sabor muy equilibrado, no destacando ningún sabor por de encima de otro.

En el segundo no hubo quorum, ella se decantó por un bacalao con pisto que rozaba el 10 absoluto, según su paladar y gusto exigente. Yo me decanté por un cachopo tipo continental , carne con un sabor agradable, relleno de jamón y queso, francamente exquisito.

Regamos la comida con un Verdejo de Rueda, como no podría ser de otra forma, fresco, aromático, con una acidez justa y un fondo ……etc etc etc.. Vamos que entraba solo, fresquito y rico a más no poder.

La botella de agua no merece mas comentarios.

El postre merece un capitulo entero en hoja aparte. Tengo el gaznate acostumbrado a exquisitos postres Asturianos, Cántabros y Gallegos pero el pastel de queso que nos presentaron bien valía un reguero de lagrimas. De saber esto, de primero postre, de segundo postre y para finalizar postre. Con esto creo haberlo dicho todo.

Añadir que a nuestra espalda se encontraba una mesa rondada en grata, sabia, pausada e interesante conversación de tres personas de las cuales uno cura otro general y el último comensal que aunque no supe bien su profesión decir que tenía habla pausada, años de experiencia vivida y agradable escuchar. Como si de las fuerzas vivas de este lugar se trataran, en el sentido mas cariñoso de mis palabras, nos amenizaron parte de la velada. En esta ocasión fue una comida más de sensaciones en la garganta y por el ambiente del lugar, de conversación ajena que nos trasladó a otros tiempos, como si de la Belle Époque se tratase.

Respeto los restaurantes con estrella Michelín, pero tenemos la fortuna de tener un país donde descubrir locales que en el silencio de una pequeña población y en el día a día en sus fogones, se cuecen muchas estrellas dignas de estar en las mejores guías de restauración del mundo.

Por cierto una última foto.

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